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James Harden fue suficiente en el cómodo triunfo de Houston

Un casi triple-doble de Harden lideró a los Rockets en un cómodo triunfo sobre los Jazz.

Entre colores rojos y ruidos ensordecedores de entusiasmo empezó el primer partido de la serie entre Houston Rockets y Utah Jazz, en donde los primeros se contagiaron de la emoción del estadio y comenzaron atacando desde todos los frentes, principalmente a partir de la creación en los picks and rolls de James Harden. Los visitantes, por su parte, propusieron negar el eje de la cancha al número 13, pero permitieron penetraciones fáciles y tiros cómodos tanto de los aleros como de los pivotes (24-31).

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En el segundo cuarto fue más de lo mismo, con Houston atacando, moviendo el balón y anotando dentro y fuera de la llave a partir de su ofensiva de la muerte (Chris Paul, James Harden, Eric Gordon, PJ Tucker y Clint Capela). Mientras tanto, los de Salt Lake City no encontraban el faro defensivo y continuaban permitiendo lanzamientos holgados, sobre todo dentro de la pintura. Además, nunca pudieron sentirse en ritmo en ataque y constantemente dependían de la creación de Donovan Mitchell, quien no estaba en el mejor de sus días (44-59).

Todo cambió en el inicio del tercer reglamentario cuando los visitantes dinamitaron la zona pintada y anotaron con el binomio Derrick Favors-Rudy Gobert para colocarse nuevamente cerca en el tablero electrónico. A pesar de ello, los texanos no se dejaron incomodar y continuaron jugando a su propio tiempo, creando ataques desde el eje con Harden o Paul, finalizando en los tableros con Capela y en el exterior con Gordon y Tucker. Junto con ello, lograron contener los ataques en parejas de Gobert y Rubio, obligando al resto de sus compañeros a crearse sus propios lanzamientos (71-83).

Defendiendo el pick and roll de Donovan Mitchell forzándolo a ir hacia los costados y no al eje, sellando las caídas de los pivotes y convirtiendo en transición, los de Mike D’Antoni sacaron una diferencia sustancial otra vez en el marcador. A partir de allí, tanto Harden como Paul cuidaron el balón, encontraron a los hombres abiertos y se dedicaron a organizar la ofensiva, desgastando el reloj todo el tiempo.

En los minutos finales, los suplentes del fondo de la banca saltaron al rectángulo de juego y el partido, poco a poco, fue perdiendo atracción hasta que finalmente el triunfo quedó en manos de un equipo de Houston que se adaptó a lo propuesto por el rival y atacó en consecuencia, castigando las ayudas, los ajustes y las desacertadas rotaciones de un conjunto visitante que jamás estuvo totalmente centrado (90-122).



Estudiante de comunicación social. Enfermo del básquet y especialista en NBA. Si hay foul que queden marcas. No te tomes la vida demasiado en serio, total no saldrás vivo de ella.

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