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Liga Endesa

Los blancos no dieron opciones a un cansado conjunto taronja

El Real Madrid no dio opción a la especulación y apabulló al Valencia

94-72 fue el tanteo en un encuentro que dominaron los madrileños de principio a fin. Randolph, el mejor del partido.

Real Madrid Valencia Basket
Fuente: ACB Photo / E. Cobos

Los fantasmas de la liga de 2017 amenazaban con presentarse de nuevo en el WiZink Center. El Valencia Basket visitaba la capital española con el mismo grupo, salvo tres jugadores, que dio el famoso batacazo en la Liga Endesa de dos años atrás. Sensaciones buenas gracias a la remontada frente a Unicaja pero más desgaste que los blancos, ya que vienen de disputar cuatro partidos en apenas siete días.

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Quintetos iniciales:

– Real Madrid: Campazzo, Rudy Fernández, Taylor, Randolph y Tavares.

– Valencia Basket: Vives, Sastre, San Emeterio, Thomas, Tobey.

El Real Madrid no quería dar opción a la especulación

Desde el principio el Real Madrid demostró sus intenciones. Parcial de 7-0 de arranque con una defensa muy agresiva y un gran acierto desde la línea de tres puntos. La superioridad física de Jeff Taylor se hizo notar, y el alero anotó hasta ocho puntos en los primeros cinco minutos que colocaban al Madrid diez puntos arriba. El conjunto valencianista no encontraba soluciones en ataque, solo alguna acción individual de Will Thomas muy forzada para intentar seguir la estela de los blancos.

Randolph no tardó en aparecer y con su 3/3 en triples obligó a Ponsarnau a pedir tiempo muerto con un 20-7 en el marcador. A la salida de tiempo muerto y con algunas sustituciones, el Valencia parecía resurgir. Dubljievic anotó la canasta que le convertiría en el segundo máximo anotador de la historia de los taronjas tras Rafa Martínez, la defensa pasó a ser más agresiva y cambió el rumbo del partido. 26-18 fue el tanteo al final del primer cuarto.

El Real Madrid salió decidido entonces a romper el partido en el segundo periodo. Randolph le devolvió la ventaja a los blancos de 13 puntos con un triple desde nueve metros en el último segundo, y el recién salido del banquillo Llull aumentó la renta hasta los 15 puntos (36-21). El Valencia Basket seguía intentándolo en ataque, pero la inspiración con la que contaban entre otros Abalde y Tobey en la anterior serie parecía no estar presente hoy. A la fiesta madridista se unió Caseur, que puso el 41-23 en el electrónico con un triple que sería su punto número 11.

El Instant Replay fue protagonista hasta dos veces. La primera vez se saldó con una falta antideportiva de Ayón, que le mandó al banco. En su lugar entró Felipe Reyes, protagonista de la otra acción de videoarbitraje, esta vez para revisar si la canasta del capitán blanco estaba dentro o fuera de tiempo con resultado positivo para el “9”. Tras un par de canastas por parte de ambos equipos, con el 48-33 desfilaron los jugadores rumbo a los vestuarios.

La apisonadora blanca siguió su rumbo

Le tocaba remar al Valencia tras el mal arranque y su mejora tenía que venir de la mayor intromisión de su juego interior en el aspecto ofensivo y el endurecimiento de la defensa para no permitir la brillante circulación de bola madridista. No obstante, el tercer cuarto comenzó con el quinto y sexto triple de Anthony Randolph, que solo pudo contrarrestar San Emeterio con otro tiro de tres. El cansancio se hacia notar y la defensa del Madrid cada vez era más presionante. Primero Taylor, con un espectacular mate 360, y después Randolph, con un mate a una mano también espectacular, provocaban la furia de Ponsarnau en el tiempo muerto, que pedía hasta una falta antideportiva si hacía falta.



Dubljevic seguía muy fallón desde la línea de 6,75 y un triplazo de Rudy elevaba la ventaja a la máxima (65·38). La sangría cada vez era mayor, 16-0 de parcial y 34 puntos de diferencia gracias a un triple del recién aparecido Carroll. Antes del ocaso del tercer periodo, Guillem Vives anotó dos triples que servían para maquillar el resultado (74-46).

El último cuarto no tuvo ninguna importancia ya para un partido solventado, pero con bastante valor para que el Valencia recuperase sensaciones de cara al resto de partidos que quedaban aún por disputar.

Fue en este definitivo cuarto cuando por fin llego el primer triple de Doornekamp en todos los playoffs, que redujo las diferencias hasta los 25. Era un periodo de mero trámite hasta para los árbitros, que ante la incredulidad de público y jugadores de ambos equipos, en ocasiones parecían haber olvidado el silbato en el vestuario. El único que no daba el partido por ganado era Sergio Llull, que puso de nuevo la ventaja en 27 puntos gracias a dos triples. Dubljevic se desesperaba ante su incapacidad para anotar puntos y el Madrid daba el resultado por bueno, acabando el partido con un contundente 94-72.

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