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Utah Jazz

Utah Jazz: ilusión en el Oeste abierto

Las incorporaciones de Conley y Bogdanović deben hacer dar el salto de calidad al equipo y convertirlo en aspirante.

Los Utah Jazz tienen un proyecto y se mantienen fieles a él. Tras unos años de crecimiento exponencial que les ha llevado a convertirse en un fijo en los Playoffs del Oeste (llevan tres clasificaciones consecutivas), el trabajo de Quin Snyder ha ido moldeando una base sólida en un conjunto rocoso e incómodo para todos los rivales.

Un equipo casi candidato

Pero siempre ha faltado algo. Ese algo que convierte a un buen equipo en un candidato al título, algo extremadamente complicado en una conferencia dominada por esos Golden State Warriors archiconocidos, los Warriors de Curry, Thompson, Durant y Green. O la presencia indeleble de los Houston Rockets de James Harden y Chris Paul. Sin embargo, este año ni uno ni otro son tan favoritos. La marcha de CP3 a los Oklahoma City Thunder (con su futuro aún abierto porque en OKC no lo tienen claro) deja como incógnita a los texanos. La lesión de Thompson y la salida de Durant quitan la vitola de favoritos a los Warriors. Y, como se suele decir, ahora toca pescar en río revuelto.

Ahí se quieren alzar unos Jazz que la temporada pasada volvieron a tropezar con la misma piedra que la anterior: los Rockets. Pese a ser una de las mejores defensas del campeonato, su poca anotación –concentrada básicamente en Donovan Mitchell y Rudy Gobert– condenó a una derrota antes de tiempo. Ricky Rubio cumplió como director de orquesta y defensor de élite, pero no aportó demasiada puntuación. Joe Ingles decayó en su aportación anotadora durante esta 2018-19, y de Dante Exum se espera mucho más. Con todo esto en mente, Dennis Lindsey se ha puesto las pilas este verano para formar una escuadra que opte al trono del Oeste.

Ilusión por los fichajes en Utah

Si nos centramos en algo más allá que los nombres, los Jazz son uno de los equipos que mejor se han reforzado este verano junto a Brooklyn Nets y Los Angeles Lakers. Las nuevas incorporaciones a la franquicia han traído una oleada de expectación y de ilusión a los aficionados. La marcha de Rubio, a quien se le dijo desde un principio que su continuidad no era prioritaria, dejó la puerta abierta a la llegada de otro base. Desde febrero se venía especulando con la opción de fichar a un nuevo base más anotador, y finalmente este verano se concretó ese sueño con el traspaso que trajo nada menos que al ya exjugador de los Memphis Grizzlies Mike Conley.

El veterano playmaker cerró una etapa en su vida y en su antiguo equipo, donde junto a Marc Gasol, Tony Allen y Zach Randolph formó un conjunto que puso a los Grizzlies en el mapa gracias a ese estilo correoso y especialmente defensivo, el grit & grind. Ahora, con 31 años, llega a los Jazz tras haber completado su mejor temporada en cuanto a anotación, 21,1 puntos por partido, lo que mejorará a Rubio en casi nueve (el de El Masnou promedió 12,7 la temporada pasada). Además, su potencia defensiva y su gran ética de trabajo están destinadas a hacer olvidar el buen quehacer de Ricky con los mormones.

Además de Conley, los de Utah han sumado otra incorporación de renombre: el croata Bojan Bogdanović, quien finalizaba contrato con los Indiana Pacers, se comprometió por cuatro años con la franquicia de Salt Lake City. Bogdanović, un alero con una buena capacidad de anotación (su media es de 17,2 en seis temporadas en la NBA y con los Pacers logró 20,3 ppp en la pasada campaña), cerrará una buena unidad de ataque. De hecho, un hipotético quinteto Conley-Mitchell-Bogdanović-Ingles-Gobert daría una media de 93,2 tantos por choque. Casi 17 más que los que lograron con Rubio y Derrick Favors entre los iniciales.

Reforzando la segunda unidad

Pero estos dos fichajes no lo son todo. Snyder sabe que en la NBA no todo es el quinteto titular, sino que se necesitas buenos hombres como suplentes. Por eso, para paliar la marcha de Favors a los New Orleans Pelicans se ha firmado al pívot de los Brooklyn Nets Ed Davis, un interior con potencia, defensa y experiencia. En resumen, uno de los mejores sustitutos para Rudy Gobert que podían encontrar los Jazz en el mercado.

Junto a Davis llega el que se ha convertido en el jugador más veterano de la plantilla. Nada menos que Jeff Green, un ala-pívot con 11 campañas a sus espaldas y que llega a su novena franquicia (si contamos a los Seattle Supersonics, con los que debutó en 2007). Green será importante también en esa rotación interior en la que faltarán este año tanto Favs como Ekpe Udoh, quien terminó contrato y ha fichado por los Beijing Ducks.

Green y Davis, banquillo para los Utah Jazz

Jeff Green y Ed Davis ya posan como jugadores de los Jazz | Fuente: NBA.com

Como último fichaje (rookies aparte) se ha traído a Emmanuel Mudiay. El base, tras no triunfar en Denver Nuggets y New York Knicks, llega a los Utah Jazz con la vitola de ser el tercero en la rotación y aportará más profundidad al banquillo mormón. Su misión será principalmente dar garantías al equipo cuando Conley y Exum necesiten descansar, y a raíz de ahí tal vez pueda encontrar un buen contrato en la liga. Mudiay ha firmado por solo un año, y su rendimiento será determinante para una posible expansión.

Estas últimas adquisiciones redondearán un banquillo amplio y con soluciones, complementando a Dante Exum, Royce O’Neale y Georges Niang como fijos en las rotaciones de Snyder. Tony Bradley tendrá que dar el paso adelante definitivo para convertirse en algo más que un jugador para minutos residuales. Y los rookies como Stanton Kidd, Miye Oni o Justin Wright-Foreman disfrutarán primero de una oportunidad en los training camps de octubre para determinar quiénes serán los que cierren la plantilla del Vivint Smart Home Arena.

Lo que esperamos de Utah Jazz

Este año tiene que ser El Año. Quin Snyder lleva ya cinco años haciendo funcionar un proyecto que va cada vez a mejor, pero que no ha terminado de colarse nunca entre los candidatos más sólidos al Anillo. Como decíamos al principio, siempre ha faltado ese algo que convierte a los equipos en campeones. Ahora, con una dupla poderosa como la que forman Mitchell y Gobert y las llegadas de Conley y Bogdanović, sumado a que todo indica que el Oeste estará más abierto que nunca, no hay excusas: los Jazz tienen que poner su límite en el título para llegar, al menos, a la final de conferencia.

En cuanto a la temporada regular, los de Utah alcanzaron las 50 victorias y se clasificaron con un quinto puesto que, para algunos, fue un poco corto. Un mal arranque de temporada lastró el resto de la campaña y eso provocó que, pese a estar clasificados para la ronda final, se perdiera el factor cancha. Por lo tanto, este año se espera también que el equipo alcance los puestos de honor del Oeste. La previsión de crecimiento para este conjunto está en la zona noble: no pasar como uno de los cuatro mejores podría considerarse un pequeño fracaso.

En resumen, se viene una temporada para ilusionarse con los Utah Jazz, bien reforzados este verano y que prometen ser de los competidores más duros de una NBA de lo más abierta que se conoce en los últimos años.

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