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CSKA 95-90 RMB

El CSKA destrona al Real Madrid y alcanza la final

Un gran partido de Sergio Rodríguez dio la victoria a los moscovitas. Mal partido de Llull y de los árbitros.

Sergio Rodríguez conduce ante Facundo Campazzo en la victoria del CSKA
Fuente: Euroleague.net

El CSKA de Moscú derrotó en un partido jugado a arreones de uno y otro equipo al Real Madrid. Tremendo encuentro de Sergio Rodríguez y Walter Tavares, y espectacular segunda parte la que jugó Nando De Colo. Los rusos jugarán contra el Anadolu Efes la final el domingo.



Quintetos iniciales

CSKA N. De Colo D. Hackett N. Kurbanov W. Clyburn O. Hunter
RMB F. Campazzo R: Fernández J. Taylor A. Randolph W. Tavares

El Real Madrid empezó con muchísima potencia, rompiendo los ritmos que intentaban imponer el conjunto ruso con rápidos contraataques y una defensa extremadamente sólida. Precisamente desde atrás es desde donde marcó diferencias el equipo blanco: un soberbio Walter Tavares destrozaba cada sueño soviético de anotar. El CSKA se veía con severas dificultades a la hora de lanzar gracias a esa presión sobre las líneas ofensivas, quedándose en unos escuetos 11 tantos en los primeros minutos con un solo tiro de campo anotado. Y con el ataque de Facundo Campazzo y la defensa de Tavares el Madrid estaba más que cómodo.

Y entonces salió Sergio.

Pero no Llull, sino Rodríguez. El Chacho fue la auténtica revolución para los rusos. Con una energía y una magia que hace no tanto se disfrutaba desde el otro lado de la cancha, Sergio Rodríguez dirigió una brutal ofensiva rusa que desarboló la sólida defensa del Madrid. A esto hay que sumar el necesario descanso que Pablo Laso dio a Tavares. Los cambios favorecieron claramente al CSKA, que recortaron un peligrosísimo 11-22 hasta un mucho más cómodo 18-22 con el que se fueron al segundo cuarto… y un parcial de 15-4 con el que empataron el partido.

Entre tanto, los blancos entraban en un embudo en el ataque. Con Llull perdido y fuera de tono, un Gustavo Ayón que no terminaba de encontrarse a gusto en ninguno de los lados de la cancha y una subida de intensidad atrás de los de Dimitrios Itoudis se resistía la labor de ataque. Y mientras tanto, el buen hacer del Chacho liquidaba la resistencia madridista y ponía la primera ventaja moscovita en el marcador (29-28). La igualdad persistió desde entonces, gracias en gran parte también a un Fabien Causeur que metió nueve tantos en solo cuatro minutos en pista, y hasta el descanso al que se llegó tras un tremendo triple de Will Clyburn que dejó la distancia en solo tres puntos: 45-48.

El Madrid se fue al barro

Consciente de que tenía que revertir esta mecánica, Pablo Laso optó por otra estrategia. Ensució el partido desde la vuelta del vestuario. Trabaron horrores el juego y, con un sistema eminentemente práctico, lograron despegarse una vez más en el electrónico. Bloqueando al Chacho en todo lo posible (apenas dos puntos en este período), los blancos engarzaron un parcial de 18-7. Eso sí, la táctica conllevaba un riesgo terrible: la acumulación de faltas. Pese a todo le salió bien a los blancos, y cerraron con un 65-73 el tercer cuarto.

El último período fue el caos. Y en el caos se creció más el conjunto ruso, sustentado esta vez en un genial Nando De Colo que emergió tras el descanso. El Madrid, peligrando sus hombres más efectivos por las personales, se vio acogotado y pronto tuvo que recurrir a los Tavares, Campazzo y Rudy Fernández. Más que nada porque el partido de Llull o el de Ayón son dignos de ser borrados de sus biografías. Remontada espectacular la que dirigió el base francés del CSKA, que se vio además favorecido por una polémica falta técnica al banquillo del Madrid con la que se acercó en el marcador a un 78-76, que llevó a un 22-12 de parcial con el que los rusos se ponían por delante. Y aún quedaba partido…

Ya con el Facu y Tavares fuera por faltas, entró Llull como base y… sí, hizo un Llull. Anotó su único triple del encuentro (1/10) y acercó el tanteo a 91-90 con tan solo unos segundos por delante. Pero una serie de catastróficas desdichas en el último ataque de Anthony Randolph –lanzó, falló, cogió su propio rebote y volvió a fallar– sentenciaron a un Real Madrid que se queda definitivamente fuera de la Final Four. La Undécima tedrá que esperar.



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